Cual hojas giradas al viento
volaron y se situaron en el tiempo,
ajustados por el miedo del ingreso
y empañados por las lágrimas de despedida.
Formados en la cultura de la disciplina
están quietos, retenidos en...
una imagen del banco unipersonal,
coqueteando con el moño azul, las medias finas,
el clásico guardapolvo y los libros sin mochila.
La adolescencia perfumó mis días.
La seguridad, creció y creció.
Los tropiezos fueron montañas.
Los valores, se afianzaron con los años.
Las travesuras se ocultaron: vergonzosas y sonrojadas
en las canoplas de tela, con machetes y hojas cambiadas.
Los pisos de madera crujían pasos apurados,
¡Ahí viene la ¨profe, taconeando resultados!
¡Saquen una hoja! ¡Lección del día!
Se escuchaba en un eco alborozado.
Manos, piernas y lapiceras...¡asustados!
Conjugaban un temblor ya registrado.
Y... ahora ¿qué hago? ¡Un cero! Era lo más esperado.
Las amonestaciones imponentes
Un "cuco" agazapado¨
Escondidas en sobre blanco, por supuesto:
Prolijamente cerrado
Señor y Señora (citaban):
Su hijo/hija, las normas del colegio
¡No ha respetado!

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